Mestiza

Más allá del color de mi piel, mestiza es mi sangre, mi forma de pensar, la forma en que miro y me miran… la condición que otros señalaron en mí, que hoy tomo por mía.

 

 

Provengo de una familia indígena que como muchas otras salió de su pueblo en busca de una vida mejor. Crecí en la ciudad alejada de mi propia cultura, deslenguada por mis propios padres en un intento por protegerme del estigma que mi color de piel no puede negar. Mutando, tomando de lo familiar y lo ajeno para construir una imagen propia.

En México el mestizaje no sólo es la hibridación de nuestra raza, es el campo en el que se desarrolla una simbiosis entre lo extraño y lo que consideramos propio. Mestiza es un proyecto fotográfico que surgió en la complicidad con mujeres de mi familia y amigas. Mujeres que como yo compartimos un legado cultural, una herencia indígena que nos ha marcado e incluso impuesto una carga negativa. Es la respuesta a esas imágenes del pasado; aquellas del siglo XIX, de las que nuestros ancestros formaron parte por la fuerza, en un contexto de amplia violencia.

Este es un ensayo fotográfico para mostramos no como objetos de estudio, sino como agentes activos en la formación de nuestra imagen, es una forma de defender y reafirmar nuestra herencia. Una forma de levantar la frente ante nuestro propio reflejo, mostrándonos lo mismo divinas que frágiles. Observando y siendo observadas.

Ser mestiza es un gesto de resistencia, donde yo/nosotras elegimos desbaratar el carácter aleatorio y complejo en el que el mestizaje nos ha envuelto, creando una línea visual. Un tejido, entre quienes han decidido colaborar conmigo, que nos permite explorar la dimensión caótica del mestizaje, para entrelazar lo propio con lo que creíamos ajeno en una nueva alianza.